La Posada de Jamaica (sobre el poema de María Lainá)
Óleo/ lienzo 100 x 100 cm - Gómez Losada 2009
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LA POSADA DE JAMAICA

Nuestra vida ha cambiado un poco.
Ya no vivimos en la ciudad
sino en la carretera de la playa.
Por las noches nos entretienen
los itinerarios de la luna
los aleteos en las colinas
y los caballos que bajan a la charca.

Si al final te decides a venir
me harás compañía por la noche
ahora que está entrando el otoño
y los goznes chirrían en la oscuridad.
Aprenderás a rezar
con fervor y desesperanza
y ese sentimiento extraño
se combinará con las duras líneas de la naturaleza.

Trae poca ropa y pocos libros
duran de otro modo aquí las mismas cosas.
Y no olvides los zapatos adecuados
porque el pantano está detrás de casa
y en invierno llueve mucho.

Ahora te dejo. Cuídate,
y ya sabes que te quiero.
Pienso en ti en aquel sofá junto a la ventana
piensa en el tiempo y en los cuerpos cuando envejecen.
Todo esto es fruto de la imaginación aquí
no tenemos sino una poderosa y pura eternidad
que no cansa, pero a veces te duelen los ojos.

Voy a cerrar la ventana
ha vuelto a levantarse viento.




María Lainá



Flores de orilla - primer dibujo de la serie -La tierra prometida, una fantasía vegetal- Gómez Losada 2009

Óleo y lápiz sobre papel, en caja de luz - 2 x 1 m - instalado en el Bar Amapola, La Ribera, Córdoba -









Vista del estudio Crea. donde hacemos el taller, y del dibujo con óleo que hice ayer en el escaparate. Si sabes de alguien interesado en apuntarse hazle llegar este vídeo con los enlaces que hay debajo. También puede escribirme a gomezlosada@gmail.com para recibir la información completa. Muchísimas gracias. Abierto plazo matrícula - grupo reducido C/ Muro de los Navarros 62, en Puerta Osario, Sevilla (28.10.09 - 9:00h) CONTENIDOS aquí http://tallerdecreacionpictorica-gomezlosada.blogspot.com/


Miguel Gómez Losada
http://gomezlosada.blogspot.com/



Charla de Miguel Gómez Losada
La mirada presente en Córdoba: algunas notas sobre pintura, el arte y la cultura

Martes 20 de octubre. 20,30 h.


La mejor presentación que podemos hacer de este pintor cordobés es remitiros directamente a la contemplación de su obra, en su propio blog:

http://gomezlosada.blogspot.com/


Miguel Gómez Losada nos comunica que su conferencia constará de tres partes:

· Repaso de las programaciones culturales en Córdoba, Agujas de pino, El Patio del Colegio de Arquitectos, y El jardín de la casa para Vimcorsa, como ámbitos aglutinadores de distintos lenguajes artísticos.

· Proyección de la obra pictórica reciente de Miguel Gómez Losada

· Y para la reflexión o el debate: “La mirada presente"



Pepe Campos
Director de la Fundación Bodegas Campos

Ermita de la Candelaria
C/ Candelaria, 2 (frente a Bodegas Campos) - 14002 Córdoba (España)



Si las obras de arte del pasado han llegado hasta nuestros días, conviviendo en Córdoba con las que se hacen hoy, el esfuerzo de los que gestionan o escriben sobre la cultura debería aplicarse en acortar la distancia teórica entre el patrimonio artístico y el arte contemporáneo, puesto que en la práctica, los hechos artísticos se van imbricando en el tiempo sin pausa, como “escamas superpuestas”, llegando a la vez a nuestra mirada presente.

También, habría que reflexionar sobre las culturas que a través del tiempo revalidan su esencia en las últimas propuestas artísticas. Es el caso de la cultura afroamericana, que lleva en su memoria modos artísticos que nacieron en el pasado. Así, el Jazz no olvida África, y comprende al Gospel, al Blues, al Soul y al Funk, abrazando también de forma natural la música negra contemporánea, el Rap, siendo esta manera de sumar, su condición, la credencial, y la fuente inagotable de su cultura.

Miguel Gómez Losada




(Gracias a todos por venir, a pesar de la lluvia)


Tintín tiene un hermano mayor en Japón. La primera aventura de Tintín es -Tintín en el país de los soviets- de 1929. Shochan no Boken (Las aventuras de Shochan) es de 1923.
Shochan, como Tintín, es un jovencito intrépido que resuelve casos difíciles, es amante del riesgo y la aventura, le acompaña también una mascota, que en vez de ser un fox terrier -Milú- es una liebre.

Shochan es obra del guionista Shousei Oda y del dibujante Tofujin.Tintín es obra de Hergé.

Después del parecido en el dibujo y el guión, creo que es acertado considerar a Shochan antecedente de Tintín. Otra línea cultural que se pierde en el antiguo Japón. Estoy entusiasmado con este descubrimiento.







Parte 1


Melissa Launay pregunta a Miguel Gómez Losada:


ML - Tu forma de pintar la naturaleza propone amor, esperanza ¿dónde nace esta actitud?

MGL - Q
uiero que mi pintura sea una ampliación mejorada de la realidad. Aspiro a pintar el amor supremo con una gramática vegetal. La relación -agua, árbol, aire, luz, tierra-, es para mí la definición ejemplar de -la vida-. Pinto fábulas vegetales donde las plantas son las protagonistas de ese amor infinito, en un intento de hacerlo visible.

También busco lo desconocido, pintar es adentrarme en la espesura de un bosque frondoso, con la esperanza de que al otro lado esté el paraíso, de ahí que utilice la belleza como vehículo para acercarme a esa utopía de vida mejorada.

En mi pintura tengo que dejar a un lado la ciudad y lo que ahí acontece. Siento los modos urbanos en constante estado de alerta. Necesito idealizar sin estar a la defensiva, construir centímetro a centímetro y de una manera carnal la felicidad. Pintar es iluminar sobre el lienzo, como anhelar en voz alta para propiciar que los sueños se hagan realidad. Pintar es también dar corporeidad a un deseo.

En el entorno de las artes plásticas, hablar de amor, bondad, armonía y belleza es escandaloso, aunque no sé por qué. En música se canta al amor desde siempre, y –lo bello- no está reñido con la calidad artística. En el cine y la literatura es un tema principal, y me pregunto qué ocurre en las artes visuales, si es que está superado o no es un tema lo suficientemente importante como para abordarlo. Quizá sea miedo. Asumo que pintar el amor y el binomio bondad/belleza es ir contratendencia. Sé que a mucha gente le da vergüenza la palabra ternura, aunque luego la echen en falta todos los días. Creo que el mundo necesita más que nunca ejemplos públicos de amor y de ternura. Pinto plantas y árboles como si fueran rúbricas afectivas. Pinto lo que quiero ser, como quiero estar.

Comprendo que los que escriben de arte eviten la emoción, el sentimiento, la esperanza, quizá considerando que estos conceptos son poco rigurosos y asibles para transparentar su curriculum teórico. Para mi gusto, el panorama artístico es demasiado cerebral. Hemos querido tener tanto rigor que hemos olvidado el sentimiento. En los modos artísticos hemos caído en la peor de las perversiones: reprimir la fascinación y acallar lo que nos emociona. Observo a investigadores científicos más apasionados que muchos artistas; a filósofos más emocionales que muchos críticos de arte. Tengo la sensación de que lo hemos complicado todo. El arte debería autoevaluarse, proponer ya modelos óptimos de vida, donde corazón e intelecto no se excluyan, y que unidos sean útiles para salvarnos de las maneras destructivas del mundo. Cada cuadro, poema, foto, o película, podría ser un vehículo para alcanzar nuestros sueños. Me gusta el arte cuando es un intento de felicidad.

Ya no me llama la atención cuando se ilustra con el videorrealismo y el fotorrealismo los problemas que vemos en la prensa. Tampoco me gusta cuando usan a personas desfavorecidas como protagonistas de la obra, en un falso compromiso, puesto que no me parece éticamente aceptable utilizar a una persona que sufre -por cualquier causa- y exhibir su fotografía en la pared mientras se inaugura desde una actitud aburguesada con champán y canapés. Apuesto porque el dolor no sirva como propaganda de la obra de arte.

Tampoco me llama la atención cuando presiento que el arte se hace sólo para los del arte, en vez de para toda la gente.

No me considero descreído de nada, soy un idealista, un soñador que no se avergüenza de serlo. Sigo creyendo que el ser humano aún puede aspirar a un estado de gracia. Mi anterior exposición se llamó La ternura del universo, y quise expresar con ello un paraíso en vida, la más alta idea de amor infinito. Pintar la naturaleza vegetal sería el camino. Las plantas significan para mí un sistema de vida superior. Mis plantas se quieren entre ellas. Pinto lo que quisiera ver. En la acción de pintar, los primeros gestos en el cuadro nacen de la esperanza de un final feliz -parecida a la del navegante vigía, que desde alta mar soñaba continentes maravillosos en el vuelo de los albatros-

Sigue en la parte 2

Parte 2

ML - Y si te preguntara ¿por qué usas la pintura para expresarte?

MGL - Mi padre es pintor y aprendí de él que pintando podía compartir con los demás su mundo imaginado. Desde pequeño he intentado descubrir cuál era el mío y contarlo. Defiendo el valor de la pintura por su capacidad de caligrafiar los sentimientos conforme se experimentan. Se desea y se pinta a un tiempo. Con otras técnicas hay retardo. Uso el óleo como única tecnología, fabrico yo mismo los colores con aceite y pigmentos. Siento el aceite como si fuese la savia que nutre los árboles y los pigmentos como la tierra. Un cuadro es un fragmento del bosque que he imaginado, al pintarlo se convierte en una prueba tangible, carnalizada, de que lo que sueño existe realmente. Suelo pintar una luz al final, allí detrás de los árboles, a modo de aspiración, de guía, de esperanza. Pintar es acercarme a la tierra prometida. Y si no lo consigo, al menos quedará hasta dónde pude aproximarme.

ML -¿En qué te diferencias de los paisajistas?

MGL - No me interesa usar el paisaje como excusa para mover de ésta o aquella manera la pintura, haciendo un ejercicio de paleta y quedándome solo en un juego plástico. El paisaje es un organismo vivo que merece ser contemplado como algo superior. El paisaje salvaje es un contenedor de emociones, la más popular es la puesta de sol, pero hay miles más, tantas como uno sea capaz de descubrir. Usar el paisaje como pretexto pictórico para lograr un estilo es menospreciarlo. Me interesa la pintura paisajística cuando se aborda desde el panteísmo: El Universo, La Naturaleza y Dios son la misma cosa.


Es comprensible que el hombre urbano, por regla general no sea religioso. Todo lo que le rodea lo ha fabricado él mismo. Somos los creadores de la civilización. Estamos en la cima de la existencia. Difícilmente podemos imaginar un sistema distinto viviendo entre electrodomésticos, sentados al volante o frente al ordenador. Sin embargo, en medio de una extensión natural, es fácil pensar que hay algo más grande que nosotros, un orden superior. Quizá esto tenga que ver con que las religiones más antiguas hayan nacido donde la naturaleza se muestra poderosa, como en el desierto o en las orillas de los grandes ríos


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Parte 3

ML - Cuéntame tu experiencia en Sevilla, acabas de exponer allí "La tierra prometida, una fantasía vegetal", ¿Cómo ves Córdoba desde fuera?

MGL - Expuse -La esperanza- en 2008 en la Galería Carmen del Campo, en Córdoba. Ahora he presentado ésta en Sevilla. Es necesario exponer fuera de Córdoba, se aprende y se logra una visión más objetiva de nuestra identidad. Por ejemplo, los artistas cordobeses solemos quitar importancia al esfuerzo de otros artistas cordobeses. Nos gusta pronunciarnos para buscar defectos, entendiendo que la sinceridad debe ser negativa, que si se parece a tal o a cual, que si le falta esto o aquello, etc. También, en el panorama cordobés hemos tenido una idea muy reducida de lo que era arte contemporáneo, y las obras que no estuviesen hechas con tecnologías novedosas, o que no tuviesen los modos de hacer que veíamos en Arco, difícilmente eran aceptadas como buenas.
Siempre me ha llamado la atención cuando la crítica hace una separación entre artistas históricos y vivos, cuando se sabe que los planteamientos de una buena obra de arte no tienen caducidad. En la cultura afroamericana por ejemplo –en el jazz hecho hoy- los nuevos trompetistas revisan y continúan constantemente los modos de Miles Davis, creando desde él sin importarle lo más mínimo que esté muerto. Lo que vale es que su música está viva y es válida hoy por su calidad. Por ejemplo, la modernidad cordobesa mató a Julio Romero de Torres, que por ser tan popular –gracias a postales y almanaques- no servía ya a cierta élite cultural como ejemplo de artista vigente. Hasta que no se hizo su gran exposición y vinieron entendidos de fuera a decirnos que Julio Romero de Torres no era un pintor costumbrista sino algo más, y que en su pintura hay valores atemporales y universales –por tanto actuales- no comenzaron muchos a recuperarlo como artista válido hoy. Me gusta la idea de añadir propuestas nuevas al pasado, no de romper con él ignorándolo.

La idea –arte contemporáneo- está ya devaluada, es un concepto vacío porque en sí mismo no otorga calidad artística. Arte contemporáneo sólo significa para mí –hecho hoy-, y lo determinante no es si está -hecho hoy-, sino si -vale hoy-. La separación entre patrimonio y arte actual no existe, ambos confluyen en la mirada presente. Me pregunto: ¿Dónde habría que ubicar a Pepe Espaliú, en un museo de bellas artes? ¿en un centro de arte contemporáneo? Espaliú ya no vive, pero su obra está vigente. Las obras que nacen del dolor, de la esperanza, del amor, son eternas, y su exhibición por tanto no debería estar en función de si el artista vive o no. Sé que la política cultural va por sus cauces, pero sigo soñando con un gran centro donde haya talleres para todas las disciplinas artísticas, con una colección de arte cordobés de todos los tiempos y un gabinete pedagógico que enseñe a amar el arte, relacionándolo con otras disciplinas: cine, música, poesía etc… Creo que es importante unir el arte de distintas épocas para comprenderlo mejor, así como comprendemos mejor a Manet gracias a Velázquez, o a Klimt por el arte japonés.


Sigue en la parte 4

Parte 4

MGL - Ahora se debate mucho sobre la capitalidad cultural, creo que Córdoba podría ser un referente europeo si le diésemos valor al arte cordobés, y subrayo –dar valor-; porque si los cordobeses infravaloramos lo que tenemos/hacemos no iremos a ninguna parte. La asignatura pendiente de Córdoba es pronunciarnos positivamente sobre nosotros. Muchos dicen que aquí somos senequistas, otros llaman a esto apatía; yo creo que es torpeza, porque no hacemos mas que tirar piedras sobre nuestro propio tejado. La prueba la tuvimos cuando Obama mencionó a Córdoba como ejemplo delante del mundo entero. Lei a demasiados cronistas pronunciarse sobre la incorrección histórica de Obama a cerca de las tres culturas, en vez de alegrarse del gesto que tuvo Obama hablando bien de Córdoba ante la humanidad. Todo el mundo habla bien de Córdoba menos nosotros mismos. Llegará un día que como no cambiemos de conducta daremos risa. Urge un cambio de actitud.

Otra cosa importante es que los modernos no se avergüencen de la palabra Córdoba. Córdoba no es solo salmorejo, peroles y fútbol. Hay que actualizar Córdoba, añadirle otros significados; para ello propongo que se escriba la palabra Córdoba en todas las publicaciones de contenidos y diseño más nuevo que tengan que ver con la cultura; poco a poco, Córdoba será la patrimonial y también la de hoy. En Barcelona lo hicieron bien. Cuando se escucha la palabra Barcelona no sólo es la de Gaudí, también la asociamos a la Barcelona de 2009.


Es usual ver artistas que denuncian desde su obra lo que se ha noticiado en la prensa, con más menos humor, con más o menos tino poético: su trabajo no inicia, sino que es una respuesta a los acontecimientos que los medios de comunicación subrayan como actualidad. Echo de menos propuestas de un porvenir deseable, (¿dónde están los visionarios?). Quizá sea más fácil criticar que plantear cómo sería un mundo mejor para aspirar a él.

La ironía en el arte se me presenta casi siempre como un regodeo humorístico e intelectual, pero me dura lo que un chiste. Un chiste dos veces cansa. Las obras que me gustan esbozan una vía por donde mejorar. Necesito que me propongan esperanza, que cada propuesta artística se traduzca en ilusión por vivir. Quiero ver inteligencia constructiva, a los artistas que practican la emoción positiva, en vez de, por ejemplo, el tradicional humor cínico cordobés. Necesito un arte para muscular el alma, que me haga pensar en ese porvenir deseable -basado en sentimientos positivos-, que me de ganas de construir y no ataque la confianza en nuestras posibilidades. Lo peor es que se suele creer que el ingenio equivale a ironía, que lo sentimental es cosa de telenovelas, y que lo espiritual es sinónimo de catolicismo.

Creo que es tiempo de purificar los grandes conceptos como el amor, lo espiritual, la conciencia colectiva; limpiarlos de valores añadidos para volver a creer que el ser humano es capaz de actuar a favor de sí mismo, enfrentándose con fuerza y esperanza a lo venidero. La esperanza es el motor de la prosperidad.

Como dijo André Breton: “Espero a la dama del lago, sé que vendrá”, (y vino).


Sigue en la parte 5